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El ‘top 5’ de la moda española en el exterior

El sector español ha diversificado su cartera de clientes en los mercados internacionales, con el punto de mira puesto en países como Estados Unidos, México y China.

 

La moda española ha logrado tomar una posición relevante en los mercados internacionales y hacerlo, además, sin demasiada dependencia de ningún país en particular. Pese a ello, los grandes mercados más próximos geográficamente son sin duda los más importantes. En este sentido, la industria española de la moda sigue teniendo en la Unión Europea (UE) su mejor aliado. Los cinco principales clientes del país en el exterior son vecinos comunitarios como Francia, Italia o Portugal, que se mantienen desde hace años en la parte alta de la clasificación. La moda española ha aprovechado sin duda las ventajas comunitarias y de la moneda común, creciendo en mercados tradicionales y ganando también nuevos clientes de importancia, como Polonia. Las ventas de artículos de moda a la Unión Europea por parte de España alcanzaron 14.064 millones de euros en 2016, según datos del Instituto Español de Comercio Exterior (Icex). En una década, el país ha elevado el volumen de sus exportaciones al resto de socios comunitarios un 75%, con más de 6.000 millones de euros adicionales frente al registro de 2006. La Unión Europea copó el 61% de las ventas de moda española en el extranjero el año pasado. No obstante, a medida que las grandes compañías del sector han crecido más allá de las fronteras comunitarias, países como Estados Unidos, México, China y Rusia han ganado peso en el conjunto de las exportaciones de moda del país a pasos agigantados. A pesar de las dificultades adicionales de entrar en mercados con barreras arancelarias, diferentes divisas y, en ocasiones, una gran distancia geográfica, la moda española ha logrado acelerar el ritmo en otros continentes, diversificando así la lista de destinos de sus ventas e intensificando el volumen de intercambios. 

 


Nuevos filones

 

Estados Unidos, por ejemplo, ha aumentado un 83% sus compras de moda española en la última década, pasando de importar bienes por valor de 497 millones de euros en 2006 a hacerlo por casi 910 millones de euros en 2016. El país norteamericano, que elevó su demanda un 13,8% en 2016, es ya el séptimo mayor cliente del sector en el extranjero. De seguir creciendo al mismo ritmo, España superará la barrera de los mil millones de euros en concepto de exportaciones de artículos de moda al mercado estadounidense.Y de un mercado maduro, a los emergentes. México es un buen ejemplo, con compras de moda española por 568 millones de euros en 2016. China es sin duda otro ejemplo de la diversificación de las exportaciones: el gigante asiático, que se sitúa como el principal proveedor de la moda española, ha quintuplicado su demanda de productos españoles del sector desde 2006, hasta 552 millones de euros en 2016. Rusia es otro de los países BRIC que ha crecido con fuerza en las últimas décadas, hasta alcanzar compras por 353,6 millones de euros, a pesar del bache de los últimos años.Los países de Oriente Medio, los mercados de mayor crecimiento de Latinoamérica, Oceanía o algunos de los países africanos tambien han aumentado a ritmos de doble dígito en los últimos años su demanda de moda española, que ya tienen en el conjunto del mundo su terreno de juego.

 

 

Francia

 

Francia se mantiene imbatible como el primer destino de la moda española en el extranjero. La proximidad geográfica, que se traduce en unos costes de transporte de mercancías muy reducidos, así como el elevado gasto en moda por habitante, han convertido al país galo en la primera parada de muchas empresas del sector en su periplo internacional. Según datos de Euromonitor International con datos de 2015, cada hogar francés destina 701 euros de media a la compra de prendas de vestir, un 14% más que los 614 euros del consumidor español.Francia tiene además otras ventajas competitivas frente a otros mercados del entorno europeo. En el ámbito de los grandes almacenes, el país cuenta con algunos de los grupos más emblemáticos del continente, como Galeries Lafayette y Printemps. Ambas empresas son la puerta de entrada al mercado galo para muchas compañías españolas.De hecho, París, una de las plazas más relevantes de la moda internacional (acoge una de las semanas de la moda más importantes en la esfera internacional), ha sido una de las primeras paradas de un gran número de empreas españolas del sector que, siguiendo las consignas de algunos de sus líderes, han iniciado su internacionalización con la idea clara de poner la pica en las capitales mundiales de la moda.Con establecimientos a pie de calle, a través de los grandes almacenes o en el canal multimarca, las empresas españolas no han dudado en enfrentarse a una fuerte competencia en todos los segmentos del negocio, tanto nacional como internacional, para hacerse con una parte del negocio del mercado francés de la moda. En los últimos años, los atentados terroristas perpetrados en 2015 y 2016 impactaron negativamente en el turismo y en el consumo de moda en el país. La oficina estadística europea Eurostat señaló que las ventas del retail en el mercado galo se contrajeron un 3,3% en 2016, la segunda mayor caída en Europa tras la anotada por Bélgica. Sin embargo, aunque a ritmos más bajos que los de España, la economía francesa se encuentra ya en recuperación. En 2016, el Producto Interior Bruto (PIB) del país anotó un ascenso del 1,1%, lo que augura una mejor época para las ventas del retail y la moda en el país.

 

 

francia

 

 

Italia

 

Uno de los faros del diseño de moda en Europa, Italia, cuenta con una posición estratégica en el sur de Europa, ya que domina la parte central del Mediterráneo. Su pertenencia a la Unión Europea y a la zona euro, igual que en el caso de Portugal, Alemania y Francia, convierte al mercado italiano en un territorio de bajas barreras de entrada. Las ciudades con mayor calidad de vida y con una renta per cápita más alta se encuentran en la zona centro-norte del país, como Milán, que cuenta con 1,3 millones de habitantes, Turín, con 890.000 de residentes, y Roma, habitada por 2,9 millones de personas. Las regiones del norte de Italia concentran también una mayor demanda de productos extranjeros.El sector de la moda tiene una posición preeminente en el ránking de las importaciones italianas, siendo la cuarta industria con mayor volumen de compras, por delante de la alimentaria o la farmacéutica. En 2016, el país importó textiles, prendas confeccionadas y accesorios por valor de 30.511 millones de euros, según el Istituto Nazionale di Statistica (Istat).La fisonomía geográfica y la orografía del país transalpino, cuya península está ocupada por colinas y montañas al 70%, ha condicionado el desarrollo de la estructura de distribución comercial, con un carácter muy fragmentado. Por ello, Italia albergaba tradicionalmente numerosos puntos de venta multimarca de dimensiones pequeñas y medianas, que garantizaban un buen servicio en municipios de baja densidad demográfica. Sin embargo, el multimarca del país está cada vez más amenazado por la proliferación de tiendas monomarca. En 2012, punto álgido de la crisis económica, el descenso de las ventas de moda en Italia fue más acentuado en el caso de este canal de distribución, con un retroceso del 13%, frente al 8% general. Asimismo, 6.610 establecimientos de venta minorista de moda en el mercado italiano echaron el cierre ese año. Un estudio de Sita Recerca ya anticipaba entonces que la cuota de mercado de los establecimientos monomarca (32,4% en 2012) superaría a la de los multimarca tradicionales (36%) como muy tarde en 2015. 

 

 

italia

 

 

Portugal

 

Pese a sus poco más de 10,6 millones de habitantes, Portugal es uno de los primeros destinos de las compañías españolas en su internacionalización. Además, la industria del textil y la confección del país luso ha sido un gran aliado para el desarrollo de las marcas españolas de moda: un tercio de las exportaciones portuguesas del sector continúan teniendo a España como destino en la actualidad.La industria textil y de la confección de Portugal ha vuelto a ganar músculo productivo por su cercanía geográfica. La aceleración constante de los ciclos de producción del fast fashion ha vuelto a dar alas a mercados industriales tradicionales como el luso, cuyo tejido empresarial se había mantenido pese a la deslocalización industrial dominante gracias a una fuerte inversión tecnológica.Aparte de su posicionamiento como hub productivo, Portugal es también un mercado de consumo valorado por las empresas españolas, dada la proximidad geográfica y cultural entre el consumidor portugués y el español. En numerosas ocasiones, esta proximidad hace que Portugal sea la primera parada en el proceso de internacionalización de las empresas españolas de moda. Un ejemplo de ello es el de El Corte Inglés, uno de los mayores grupos de grandes almacenes del mundo, que tiene en Portugal sus únicos centros fuera de España.La distribución minorista de moda y prendas de vestir está protagonizada en Portugal por cerca de 4.500 empresas, que se ubican en un 28% en el distrito de Lisboa. Oporto concentra el 20% de las empresas de distribución minorista de productos de confección y Braga, el 9%. Estas empresas tienen una media de siete trabajadores y en 2015 su volumen de negocio medio fue de 604.867 euros.En el calzado y los artículos de cuero, el universo de empresas de distribución asciende a cerca de 1.200 sociedades: Lisboa concentra el 24% de las empresas; Oporto, el 22%, y Aveiro, el 9%. En este sector, el volumen de negocio ascendió en 2015 a 421.655 euros y la plantilla media de las empresas es de cinco trabajadores.El país cuenta ahora con buenas perspectivas de crecimiento y, gracias a ello, el peso del consumo de moda sobre el gasto de las familias ha recuperado parte del terreno perdido durante la crisis.

 

 

portugal

 

 

Alemania

 

Alemania se ha erigido como uno de los destinos más atractivos para la industria española de la moda en el exterior. El país, gobernado por Angela Merkel desde 2005, ha logrado salir casi indemne de la crisis financiera mundial desatada en 2008, elevando su Producto Interior Bruto (PIB) año tras año durante la última década, salvo en 2009. Más de 82 millones de habitantes y un elevado gasto en moda convierten al mercado alemán en una posición estratégica para la internacionalización de las empresas españolas en el extranjero.Entre los alicientes para la expansión en Alemania figuran datos como un PIB per cápita de 36.935 euros en 2015, frente los 23.200 euros que registró España ese mismo año. Además, según datos de la Oficina Federal de Estadística alemana publicados en 2016, la renta media por hogar alemán fue de 3.208 euros mensuales en 2014. En lo que concierne al gasto medio anual por habitante en ropa, este se incrementó un 6,9% entre 2009 y 2014, hasta 794 euros. El mercado alemán de prendas de vestir confeccionadas, por su parte, creció un 6,8% en el mismo periodo, hasta 64.144 millones de euros, un 63% superior al valor del mercado español, según datos de Euromonitor International. A pesar de las variables anteriores, Alemania no se libra de cambios globales en las tendencias de consumo de moda, tales como la pérdida de relevancia de los grandes almacenes como canal de distribución o el aumento de la competencia en el sector, en una batalla encarnizada entre los grupos nacionales de moda y los principales operadores internacionales de fast fashion, que se han expandido con fuerza en el país por la pérdida de relevancia de los primeros.
Grandes almacenesEn paralelo, el sector de los grandes almacenes en el mercado alemán ha sufrido un acentuado proceso de concentración y transformación en los últimos años. Karstadt, fundada en 1881 y con 83 centros en el país, fue adquirida por el grupo inmobiliario austríaco Signa en 2014. 

 

 

alemania

 

 

Reino Unido

 

El futuro arroja un panorama sombrío sobre la relación comercial entre España y Reino Unido. El Brexit se decidió en el referéndum de 2016 y las negociaciones de Reino Unido para salir de la Unión Europea siembran dudas sobre el modelo comercial que adoptará la Eurozona con la isla.La balanza comercial entre España y Reino Unido es favorable al primero. En 2016, las exportaciones de artículos de moda españoles al mercado británico ascendieron a 1.307,8 millones de euros, lo cual supuso un aumento del 6,8% respecto al año anterior, según datos del Instituto Español de Comercio Exterior (Icex). Sin embargo, Reino Unido ocupó la decimosexta posición en el ránking de proveedores de moda del territorio español ese mismo año, con compras de 412,1 millones de euros.Reino Unido tiene un Producto Interior Bruto (PIB) per cápita de 36.100 euros y una economía que creció un 1,8% en 2016, por delante del aumento registrado en Francia (1,2%) en el mismo año. Según datos del Office for National Statistics, los hogares británicos gastaron una media de 528,9 libras esterlinas por semana en 2016. En esa partida, la ropa y el calzado copaban el 4% del total, con un desembolso de 23,5 libras, frente a las 23,7 libras registradas en 2015. Al año, el gasto medio en moda de las familias inglesas ascendió a 1.222 libras el año pasado. Igual que está sucediendo en otros países desarrollados, los hogares en Reino Unido están desembolsando cada vez menos dinero en ropa y comida, mientras la partida destinada al ocio y el entretenimiento no deja de elevarse. 
Confianza, a la bajaLa incertidumbre que ha caracterizado los últimos meses de la política británica (negociaciones para la salida de la UE y celebración de elecciones legislativas a junio de 2016) ha afectado muy negativamente a la confianza del consumidor en el país. Según un estudio de la empresa de investigación de mercado GfK, la confianza descendió hasta los doce puntos negativos en julio de 2017, regresando así a los niveles registrado justo después de la celebración del referéndum de permanencia en la UE. La inflación al alza y la consiguiente pérdida de poder adquisitivo de los salarios están detrás de los malos datos cosechados por la confianza.

 

 

reino unido